AYA UMA es una empresa de Triple Impacto de Turismo Responsable, enfocada en el Desarrollo Humano de las Comunidades Locales del Ecuador.

 

Todas las experiencias son diseñadas por medio de procesos participativos para garantizar a sus clientes viajes unicos y de calidad.

INSTAGRAM @ayauma.tourism
  • Grey Instagram Icon
  • Grey YouTube Icon
  • Grey Facebook Icon
  • Grey TripAdvisor Icon
TU DINERO ESTÁ A SALVO
Tmt secure.png

Trust My Travel proporciona protección financiera al 100% tanto a empresas de viajes como a sus clientes.

 

En otras palabras, puedes disfrutar de tus viajes sin la preocupación de

no-prestación de servicio o de quiebra del proveedor final.

CÓMO PUEDES PAGAR

Todos los datos son encriptados y transmitidos de forma segura

con un protocolo SSL.

AYA UMA | Quito, Ecuador | Experiencias de viaje auténticas en completa libertad!

© Copyright 2019 · ayauma.org es un sitio de propiedad de AYA UMA

Buscar

4 experiencias que prueban que lo mejor del turismo comunitário es compartir

En los últimos años a través del trabajo con AYA UMA he podido aventurarme en muchos viajes y ser parte de muchas actividades culturales especiales -si, tenemos la suerte y el trabajo de probar cada una de las actividades que ofrecemos por acá . Claro, cada rinconcito es único y todas las vivencias que he tenido fueron cautivantes, pero ahora les describo 4 que prueban cómo el compartir es un momento super especial cuando uno vive una experiencia comunitaria.


1. Meterse en la cascada con la gente de Matiaví


Matiaví fue una de las primeras comunidades que visité, y su grupo organizado de mujeres es una de las cosas más marcantes para mi. Siento que puedo confiar en ellas y que me acogerán - así cómo a cualquier otro extranjero - de corazón abierto siempre. El pequeño pueblito está en pleno bosque nublado, así que en el fin de tarde, todas las casas ya están recubiertas por una fascinante capa de nubes que hace con que el paisaje sea completamente distinto muy rápidamente. Si en el fin de tarde hay mucha neblina, en las mañanas de verano el sol es el protagonista, lo que hace con que el clima sea perfecto para un buen paseo hacia la cascada. Lo que hizo que ese paseo haya sido tan especial fue el hecho de que a principio sólo un jóven de la comunidad, el Tupac, nos iba a acompañar a la cascada, pero en el camino poco a poco la gente se fue asomando y al final llegamos con un buen grupo en la cascada. Además de ser super hermosa, la cascada también estaba bien accesible, ya que la comunidad había hecho un trabajo previo de arreglar los alrededores, creando caminos sencillos y ordenando piedras para formar una piscina por allá. Yo, friolenta que soy, no he metido mucho más que los pies, pero la gente de la comunidad, mismo sin ropa de baño, se tiró de una y aprovechó la cascada sin pensarlo dos veces.


2. Hacer una limpia espiritual en Saraguro


Además de ser un pueblo de nacionalidad Kichwa, Saraguro es también el nombre de uno de los cantones de la provincia de Loja, en el Sur del país. La comunidad de Ilincho de Saraguro es un lugar que emana buenas vibraciones desde el primer momento. Todo es hecho en familia, y es esto que crea la atmósfera perfecta para que uno se sienta a gusto durante los rituales espirituales. La S.ra Angelita y el jóven Inti fueron nuestros guías en una hermosa ceremonia de limpia donde el reto era lograr conectarse consigo mismo y con los otros, usando el poder de la naturaleza combinada con tradiciones kichwas. Fue una ceremonia en donde celebrabamos la gratitud por distintos aspectos de la vida, fue una experiencia tranquila donde me sentí muy segura y confortable.

Este tipo de ceremonia es realmente especial y solo es posible si uno está tranquilo con la gente con la cual lo hace. Luego de este ritual ya me sentía más ligera, y en el día siguiente por la mañana seguimos el ritual de relajamiento con los baños de cajón, completando la sensación de purificación y relajamiento. Salí de allí sintiéndome renovada!


3.Aprender a hacer tortillas con la S.ra. Zoila en San Clemente

En la provincia de Imbabura, cerca de Ibarra está San Clemente, un lugar increíble donde he podido sentirme a gusto en todo momento. En nuestra primera visita yo y el resto del grupo nos quedamos en la casa de Juan y Zoila, y aunque el clima frío y la lluvia insistían en enfriar mi cuerpo, la amabilidad de la pareja calentó mi corazón. Escuchar las historias de Zoila es tan sencillo cuánto mirar una película, ni se nota el tiempo pasar, y uno se pierde a imaginar cada detalle. Así fue nuestra cena. Poco antes de irnos a dormir ella me invita “Mañana hacemos tortillas para el desayuno, quieren unirse en la preparación?” y sí que lo hemos hecho! Bueno, llegamos un poco en atraso, así que ayudamos en la parte de moldear la masa y de meterlas en la cazuela para hacer las tortillas. Para los que no saben, la tortilla de harina es una masa hecha con harina, un poco de mantequilla, agua y sal;a veces es rellena con queso mezclado con achiote, que a mi me encanta! Mientras nos ayudaba a abrir las tortillas Zoila nos cuenta “Antiguamente nosotras no usábamos rollo (eses de pasta) nos tocaba abrir la masa en la mano, y nuestras mamás nos decían que había que pensar en la luna llena para que las tortillas salieran bien redondas” y mientras nos decía eso, creaba tortillas perfectas. Aprendí, además de moldearlas, a “freírlas” en la sartén, y aprendí todo con la práctica! Hay que decir que ni todas salieron increíbles, pero fueron una rica parte de nuestro desayuno. Dicha actividad me dió un vínculo muy especial con ese lugar, ya que adentrar la cocina de otra persona no es algo que se hace tan de sencillo.


4. Pampamesa con la Sra Gladys y el Sr. Alfonso

Cuando visité la tranquila ciudad de Cuenca - la tercera más grande de Ecuador - no imaginaba que a pocos minutos del centro podría encontrar un lugar tan sereno cuanto la comunidad de Parcoloma. Ni media horita de carro y ya estábamos dentro de un paisaje completamente distinto. Paseamos con Alfonso por la montaña mientras que él nos iba explicando sobre las diferentes especies de plantas que encontrábamos en el camino. Cuando pasamos a una parte más alta nos encontró la S.ra Gladys con una buena canasta amarrada a su espalda: “Vamos a hacer una pampamesa! ” dijó. Allá mismo nos sentamos en la hierba y Gladys extendió un mantel. Para los que no saben, pampamesa es una tradición andina en que se comparten los alimentos, generalmente sentándose en grupo en la hierba alrededor de un mantel, donde la comida es distribuida. La idea es aprovechar de la energía de la pachamama y agradecerle por la abundancia de la comida; todo esto en grupo, para celebrar la solidaridad y la unión en el acto del compartir. Aunque nuestro grupo era pequeño, he podido sentir el significado de ese ritual, y no fue simplemente un almuerzo para mi. La comida estaba riquísima: mote, papas, pollo, ensalada, y tortillas estaban dispuestos por todo el mantel y con algunas cucharas de madera disfrutamos de la exquisita comida. Lo más gracioso de la pampamesa fue percibir el sentido de compañerismo entre todos, ya que no había la individualidad de los platos, ni la formalidad de la mesa con sillas, todo eso creó una atmósfera apacible y especial.


27 vistas2 comentarios